Pero, la verdad, es que yo nunca lo hice.
Este año, no voy a esconder, porque no tengo niños pequeños en mi entorno cercano. Pero si que he pintado uno especial.
Está hecho de cartón, como los abanicos que a principios del siglo XX, se usaban de recuerdo turistico, souvenir, o publicidad. Eran de pantalla rígida (a modo pai pai) con madera o caña para el mango. Ó no más de 3 varillas, unidas por un remache, para poderlo abrir. Decorados con una imagen vistosa, y publicidad en el dorso. También se usaban en los teatros, con la foto de los protagonistas, y el reparto de la obra detrás.

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